A lo largo de la historia, la tecnología ha ido desarrollándose de una manera increíble, a una velocidad que el ser humano no había imaginado.

Desde la creación de la cámara digital, hasta los nuevos smartphones a los cuales les puedes solo dar órdenes y facilitan la vida de quienes los poseen.
Un simple ejemplo es de la compra de boletos, pongamos que para un partido de fútbol. Antes esperar para comprar los boletos de la final, de tu equipo favorito resultaba en largas filas, horas de espera, y aveces se metían a la cola los revendedores para comprar así más boletos, y además con la incertidumbre de ni siquiera saber si alcanzarás uno, o alcanzarás uno de la peor zona del estadio.
Ahora simplemente vas a la página del equipo o de la empresa que maneja el boletaje y desde ahí tienes el poder de elegir hasta tu butaca favorita, tal vez con tu número de la suerte, y te dan la vista que tiene tu lugar al campo de juego.




















Otro puede ser el ya antes utilizado. El teléfono ha evolucionado tremendamente y en un tiempo inimaginable. Los teléfonos en cuales, el hablar por un lado y escuchar por otro, parece que ha sucedido hace millones de años. El darle vuelta a la ruedita para marcar algún número. Ahora solo le pides a siri que le llame a tu mamá.



Otra cosa en la que la tecnología ha avanzado, ha sido en el medio de transporte. Los automóviles ecológicos, los cuales ya no funcionan con gasolina, si no con electricidad o productos biogenerables, parece ya no ser tan impactante, o ahora que ya han quedado de lado las clásicas patinetas manuales con sus cuatro ruedas y parece que el futuro está en aquellas electrónicas que funcionan con el impulso de tu cuerpo.


En conclusión, la tecnología le ha hecho la vida más fácil al hombre, ¿Pero el hombre realmente necesita que se le hagan más sencilla?


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